Córdoba, 21 de noviembre de 2019. Mañana viernes (20:30 horas), día previo a la gala final del XXII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba (CNAF), la programación paralela del certamen abre las puertas del Teatro Góngora a la cantaora Mayte Martín, que en 1989 ganó uno de los premios en este prestigioso concurso. En esta ocasión, la catalana ofrece el espectáculo Memento, para el que ya no quedan invitaciones disponibles.

Enmarcado en la Semana del Patrimonio Flamenco del Centro Flamenco Fosforito, Memento es una incitación al recuerdo, a esa acción sanadora de agitar la memoria para rendir culto a lo que nos precedió y agradecer lo que nos fue concedido. El acto de detenerse a reflexionar sobre lo esencial.

Así define la propia Mayte Martín este espectáculo, que ha sido aclamado por público y crítica, y donde estará acompañada por el guitarrista Alejandro Hurtado:

Jamás encontré un término que definiera mejor mi relación con el flamenco, que denominara de forma tan certera este motor que me impulsa a rendir culto al pasado, ese respeto religioso que profeso al flamenco y a quienes han hecho de él ese tesoro que venero.

Honrarlo es lo que quiero. Y por eso pongo a su servicio mi sentido del decoro y de la libertad. A partes iguales. El primero para contribuir a preservar con rigor sus preceptos, que vienen dados por una ética y una estética que son herencia sagrada; el segundo, para poner todas mis capacidades creativas, imaginativas y emotivas a su servicio, para ser vehículo que conecte el pasado con el presente, para buscar dentro de mí y dar luz al resonar de los ecos antiguos que hablan con mi voz.

En definitiva, Memento  es un recorrido por la memoria del cante más tradicional, evocando a algunas de las grandes figuras de este género. La Mayte Martín más flamenca está de vuelta. En verdad, nunca se fue del todo, por mucho que abriera su abanico interpretativo a boleros o baladas, todos ellos también de memorable interpretación. Aun con todo, en Memento, el repertorio flamenco más clásico de la cantaora catalana hará acto de presencia para deleite del público más ortodoxo.

Elegancia, sobriedad, delicadeza, virtuosismo, emotividad, honestidad artística. Mayte Martín,  (Barcelona, 1965) pertenece a esa extraña categoría de artistas que no necesitan, ni quieren, sacar un disco cada dos años para sobrevivir, ni  por conservar un sitio en la actualidad o en la memoria del público.

Es una de las cantaoras de mayor prestigio del panorama actual del flamenco. Posee el aval del reconocimiento de los críticos, la aquiescencia colectiva de la afición y un interesante fajo de premios. Pero el reconocimiento más extendido le llega de la mano del público, que aprecia su cante preciosista y sereno, lleno de matices.

Desde sus primeros pasos rompe moldes: nace con una filosofía muy peculiar y un concepto de la profesión absolutamente transgresor dentro del ámbito del flamenco, siendo considerada por su estética artística y su discurso, pionera y puntal del denominado “flamenco catalán”.

Después de diez años aprendiendo y desarrollando sus capacidades interpretativas en entidades culturales y actos benéficos, en 1983 empieza a dedicarse profesionalmente a la música con el flamenco como principal referente, pero también descubriendo caminos propios en otras formas de expresión musical como el bolero. Empieza así a tomar forma y a manifestarse la versatilidad que la caracteriza.

Su proyección internacional comienza en 1986, al ser elegida por Peter Gabriel para representar a España en diversos festivales de músicas del mundo. En 1987, obtiene la “Lámpara Minera”, máximo galardón del concurso nacional del Cante de las Minas de La Unión y en 1989, el premio “Don Antonio Chacón” en el XII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.

Desde entonces, su carrera artística no ha dejado de crecer. Ha colaborado con el pianista Tete Montoliu en varias giras y trabajos, colaboración que arrancó después de compartir escenario de forma espontánea en un club de jazz a principios de los 90.

Hasta la fecha, Mayte Martín ha grabado siete discos. El último de ellos,  “Tempo Rubato”, un elegante trabajo cargado de emociones y que se gestó durante veintidós años de trayectoria, a golpe de vivencias.